El esquema de estas corrientes es algo similar a la ilustración que se muestra
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Lo que sucede es lo siguiente: la porción del líquido que está más abajo, cercano a la fuente de calor, se calienta (su temperatura se eleva) y, por consiguiente, esa porción del líquido se dilata. Eso significa que esa parte del líquido se hace menos densa y, en consecuencia tiende a flotar.
Esto significa que la porción de líquido que está abajo tiende a subir, mientras que el líquido cercano a la superficie más frío y más denso tiende a hundirse.
De esta manera se produce una corriente, llamada de convección, con líquido caliente y poco denso que asciende y líquido frío y más denso que desciende.
Esto se repite ya que el líquido que subió tiende a enfriarse (y ponerse más denso) al estar lejos de la fuente de calor mientras que el líquido que descendió se calienta (y se torna menos denso) al estar más cercano a la fuente de calor.
Estas corrientes de convección son las que permiten que todo el líquido en el recipiente vaya paulatinamente adquiriendo una temperatura mayor, ya que cumplen naturalmente con la tarea de “revolver” el líquido.
Este mecanismo es el que permite calentar todo el aire de una habitación con una estufa, por ejemplo, ya que esta misma explicación es válida para los gases como los que forman el aire.
Este análisis también muestra que es conveniente poner las estufas en la parte inferior, cerca del suelo, de una pieza mientras que los aparatos acondicionadores de aire (que lo enfrían) deben ubicarse en la parte superior de la pieza, cerca del techo.
Este mismo mecanismo explica lo que sucede en las erupciones volcánicas como se ve claramente en la animación siguiente