(Fuente: LaNación.cl)
Analfabetos Absolutos son los que no saben leer ni escribir, que en el mundo son 776 millones de adultos y en Chile 480.865 personas: el 4,3% de la población mayor de 15 años, según datos del censo de 2002.
Chile pasó de tener un 11,7% de analfabetos en 1970 a un 4,3% en el 2002 y a pesar de los avances, está detrás de países como Cuba (0,2%), Uruguay (2,3%) o Argentina (2,7%).
Analfabetos Funcionales sonlos queaprendieron a leer y escribir en niveles muy básicos (con tres, seis o nueve años de escolaridad dependiendo del país y el contexto), pero que sus competencias no son suficientes para utilizar la lectura, la escritura y el cálculo matemático en distintos dominios de la vida social, familiar y en el ejercicio de la ciudadanía.
Por otra parte, a pesar de que el 95,7% de los chilenos saben leer y escribir, acercándonos a ser declarado libre de analfabetismo. El grupo de analfabetos funcionales aunque aprendieron estas operaciones básicas no pueden aplicarlas en su vida cotidiana, con certeza hay más de un millón de ellos, pero podrían ser cuatro millones.
El Ministerio de Educación (Mineduc) considera nuestra cifra como residual, no obstante trabaja para superarla a través de campañas de alfabetización (analfabetos absolutos) que llegan a unas 15 mil personas anualmente. María Isabel Infante -Encargada de Educación de Adultos del Mineduc, estima que “siguiendo y aumentando la cobertura de la campaña, se calcula que en cuatro años más, Chile podrá tener menos de un 3% de analfabetismo”.
Como informa Alfredo Astorga -Especialista regional de educación de Unesco en Chile, “los Analfabetos Funcionales carecen de aspectos relevantes para su identidad y su inserción social”. Agrega que “negar la alfabetización es negar la puerta de entrada a una vida digna. De allí la importancia educar a los adultos que no tienen estas competencias y entregar educación de calidad a los niños”. Además sostiene que “ellos quizá tienen un primer mapa para orientarse, pero no mucho más. Pueden resolver algunas operaciones, manejar dinero, pero con un nivel muy limitado. Se mueve por sobrevivencia, pero no puede acceder a una participación más específica”.
RECOMENDACIONES DE UNESCO
Como dice la UNESCO a través de Astorga, para superar el analfabetismo “mientras mejor sea la educación básica, más duraderos y más útiles serán sus conocimientos”. Para esto se recomiendan tres pasos:
1).- La universalización de la educación básica y su fortalecimiento.
2).- Robustecer y complementar los programas de educación de adultos para que lleguen a los más altos niveles y puedan certificarse y articularse con el sistema formal.
3).- Estimular a niños y adultos a través de ambientes letrados que aumenten las oportunidades de desarrollar la lectura y escritura, como políticas editoriales que amplíen el alcance de materiales a todos, acceso a la información, etc.
ANALFABETOS EN CHILE
Aunque tanto en Unesco como en el Mineduc afirman que es difícil cifrar la cantidad de analfabetos funcionales que puede tener un país, datos que manejan ambos organismos indican que en Chile, aproximadamente 1 millón 200 mil personas mayores de 15 años tienen tres años o menos de escolaridad. La cifra incluye a los 480.865 analfabetos absolutos, pero también a 691.059 personas alfabetizadas, pero con un manejo muy precario de la lengua escrita y las operaciones matemáticas básicas. Ellos son analfabetos funcionales, según la definición de Unesco.
Ahora, si se lleva la cifra al piso mínimo que se impone el país -12 años de educación obligatoria, establecida ésta como la base para lograr las capacidades para saber desenvolverse en la sociedad- la cifra sorprende con 4 millones de personas que no completan dicha instrucción.
Según el informe de la Unesco “De la alfabetización al aprendizaje a lo largo de toda la vida: Tendencias, temas y desafíos de la educación de personas jóvenes y adultas en América” (2009), los programas de educación de adultos, en todas sus modalidades, atendían a 200 mil personas en nuestro país el año pasado, lo que significa para el organismo que “a ese ritmo en 20 años recién podría cubrir esa cantidad de gente”.
Sin embargo no es posible saber si la totalidad de ellos son analfabetos funcionales, pues es necesario un conjunto de pruebas y evaluaciones complejas para llegar a esa certeza, que son costosas y de difícil aplicación. “No hay mecanismos para una medición precisa, sin embargo, “se suele calcular tomando como dato aproximado un número de años de escolaridad: cuatro, seis o diez según el contexto del país” y agrega que por ello a nivel internacional se están impulsando nuevas metodologías de medición como el Programa de Evaluación y Monitoreo de la Alfabetización (LAMP).
El Mineduc dice que la cifra depende de las condiciones de mayor o menor complejidad de la sociedad, pero admite que “se considera que los que tienen menos de cuatro años de escolaridad son analfabetos funcionales, y por ello, se trabaja especialmente en llegar a esta población.
Aunque dados los avances de la sociedad chilena, las personas deberían tener escolaridad completa (básica y media) para poder desenvolverse adecuadamente en el campo laboral y social”, estima la encargada de educación de adultos del Mineduc que hace hincapié en los esfuerzos que realiza nuestro país en este sentido, aumentando la cobertura de la educación de adultos (impulsada por el programa ChileCalifica), además de los empeños por mejorar su calidad a través de una reforma.
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