(Fuente: Latercera.com)
Camila tiene 10 años y cursa quinto básico en un colegio particular. A diferencia de años anteriores, sus notas no han sido lo que esperaba, incluso llegó a bajar un punto su promedio en matemáticas. Además, el colegio alargó la jornada, de siete horas y media a ocho horas, y nunca llega antes de las cinco de la tarde a su casa. Tampoco llega a descansar. Suele tener, al menos, dos pruebas por semana, más tareas y trabajos. "El cambio de cuarto a quinto básico es muy drástico. No hay transición", se queja Rodrigo, su papá.
Entre primero y cuarto básico, los alumnos progresan a un ritmo promedio a los 14,3 puntos, mientras que a partir de quinto el ritmo se desacelera, a seis puntos promedio. Según los especialistas, quinto básico se está transformando en el año más complicado para los escolares, algo que antes enfrentaban recién en séptimo. Un diagnóstico que Mide UC comprobó tras evaluar el desempeño de 36 mil escolares en la prueba estandarizada Sepa.
Jorge Manzi -Director de Mide UC, dice "Los niños avanzan más durante los primeros años de la enseñanza básica que durante la segunda mitad, y eso pareciera estar reflejando una dinámica del sistema escolar".
La razón la da el propio Manzi, mientras entre primero y cuarto básico los ramos son impartidos por no más de dos docentes, a partir de quinto cada cátedra es tomada por un profesor diferente, agrega que "Los niños entre 1° y 4° están con una sola mano, en quinto experimentan un shock de adaptación al tener que lidiar con distintos adultos". A ello se añade que muchos profesores que enseñan en el segundo ciclo son generalistas, por lo que no tienen una formación específica para la disciplina que imparten.
EL NUEVO PATIO
El nuevo año implica también cambios prácticos. En muchos colegios las jornadas se alargan y los niños suelen pasar al "patio de los grandes". Se agregan nuevos ramos -Comprensión del Medio y de la Sociedad se separan- y las asignaturas se complejizan. La división y multiplicación se comienzan a operar con más de dos dígitos y se agregan contenidos más abstractos, como las nociones de longitud y latitud.
Natalia Salas -Sicóloga del Centro de Desarrollo Cognitivo de la UDP. indica que "Los niños son capaces de autoregularse, es decir, de reflexionar sobre lo que hacen y para qué, y tienen la capacidad de autoaprendizaje. Cuando son más chicos, necesitan que los guíen. A partir de los 10 años pueden sacar sus propias conclusiones". Por eso, tanto el colegio como los padres les piden más autonomía.
El problema es que el cambio suele ser muy brusco y provoca inseguridad. Verónica Villarroel -Directora del magíster en Psicología Educacional de la U. del Desarrollo, dice que "antes, los niños están en un ambiente conocido y se sienten visibles para su profesor. Al tener más profesores, se altera el tiempo que los docentes comparten con los niños". Por eso, los expertos plantean que el sistema escolar debe facilitar la adaptación afectiva y social de los niños.
Es lo que hicieron, por ejemplo, los colegios Cumbres y Monte Tabor. Este pasó hace tres años del ciclo tradicional, de primero a cuarto básico y de quinto a octavo básico, a agruparlos de tercero a sexto básico.
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