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La tierra y su entorno
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Meteoritos
 
 
 

Un meteorito es un meteoroide que alcanza la superficie de la Tierra y que, a pesar de su paso por la atmósfera, no se desintegra completamente. Se cree que algunos de los meteoritos que se han estudiado provenían de la Luna y de Marte. La mayoría, sin embargo, son fragmentos de asteroides o de cometas.

La Tierra está sometida al bombardeo continuo de meteoritos. En efecto, se estima que cada año llegan a nuestra atmósfera más de 20.000 toneladas de material proveniente del espacio.

Cabe ahora preguntarse qué es un meteoroide. Un meteoroide es materia sólida que orbita alrededor del Sol o de algún otro objeto, y que es demasiado pequeña como para ser considerada un asteroide o cometa. Las partículas que son aún más pequeñas reciben el nombre de micrometeroides o granos de polvo estelar.  Los meteroides generalmente son el resultado de la colisión entre dos o más asteroides.

El término “meteoro” proviene del griego “meteoron”, y significa “colgado del cielo”. Este término hace alusión al destello luminoso que produce la caída de materia desde las inmediaciones del Sistema Solar cuando penetra en la atmósfera terrestre.

El movimiento de los meteoroides se puede ver alterado por los campos gravitacionales de los grandes planetas. En efecto, la influencia gravitacional de Júpiter puede modificar la órbita de un asteroide perteneciente al cinturón principal ocasionando su ingreso al sistema solar interior (la región del Sistema Solar donde se encuentran los planetas interiores), y atravesando la órbita de la Tierra. Este puede ser el caso de los fragmentos de los asteroides Apollo y Vesta.

Existen “corrientes de meteoroides”, las cuales consisten de partículas que siguen órbitas similares. Se cree que estas corrientes se forman a raíz de la desintegración de núcleos de cometas, que consecuentemente se distribuyen alrededor de la órbita original. Cuando estas corrientes coinciden con la órbita de la Tierra se origina una lluvia de meteoritos que puede durar varios días.

Otros meteoroides que siguen órbitas erráticas se denominan “componentes esporádicos”. Se cree que los meteoros esporádicos van perdiendo su coherencia orbital en forma gradual, convirtiéndose en una lluvia de meteoros debido a las colisiones y los efectos radiactivos producidos por las influencias gravitacionales. Sin embargo, aún es tema de debate la presunta relación entre los meteoros esporádicos y las lluvias de meteoros. 

Cuando un meteoroide irrumpe en la atmósfera de la Tierra, la fricción con ella causa el calentamiento del cuerpo, lo que da lugar a una incandescencia o brillo temporal. Esto ocurre a alturas aproximadas de 80 a 110 km sobre la superficie de la Tierra.

Diariamente, varios cientos de toneladas de meteoroides entran a la atmósfera terrestre con una velocidad media que varía entre 10 y 70 km/s. Sin embargo, casi todos son muy pequeños y pesan unos cuantos miligramos cada uno. Sólo los meteoroides grandes logran alcanzar la superficie de la Tierra y se convierten, por lo tanto, en meteoritos. El mayor meteorito que se ha encontrado se encuentra en Namibia (su nombre es Hoba) y  pesa 60 toneladas.

A pesar de que los meteoroides entran a la atmósfera a grandes velocidades, son  por lo general frenados rápidamente alcanzando velocidades de unos pocos cientos de km/hora, debido al efecto de la fricción con las capas de la atmósfera. Cuando los meteoroides pesan toneladas, sin embargo, son frenados muy poco y al impactar la superficie de la Tierra dejan un cráter. Un ejemplo de este fenómeno es el cráter Barringer de Arizona, Estados Unidos. Se cree que lo formó un meteorito de unos 30 a 50 metros de diámetro hace 50.000 años. El cráter tiene  1.200 metros de diámetro y 200 metros de profundidad aproximadamente. Hasta el momento se han registrado unos 120 cráteres en la Tierra producidos por impactos.

Clasificación de los Meteoritos

Se cree que la mayor parte de los meteoritos son fragmentos procedentes de asteroides o cometas. Por lo tanto, su composición es similar a la de estos objetos. Los meteoritos se clasifican en tres grandes grupos, según su composición:

 

 Rocosos o pétreos: Corresponden a la mayoría de los meteoritos y están compuestos de silicatos. Se piensa que los asteroides de donde proviene este tipo de meteoritos son fragmentos de las cortezas de pequeños planetas. Estos a su vez se subdividen en:
   

 

 -Condritas: Conforman el 85,7% de los meteoritos rocosos, y entre ellos se distinguen los carbonáceos y los enstatitas
   

 

 -Acondritas: Constituyen el 7,1% de los meteoritos rocosos. Se subdividen a su vez en grupo HED, grupo SNC, Aubritas, y Urejitas.

El estudio de las Condritas indica que tienen una edad de 4.550 millones de años, aproximadamente la edad del Sistema Solar. Por lo tanto, son considerados como buenos ejemplos de la materia primitiva del sistema solar, aunque generalmente sus propiedades han sido alteradas por las temperaturas.

-Ferrosos: Compuestos principalmente de hierro, un pequeño porcentaje de níquel y rastros de otros metales tales como cobalto. Se cree que este tipo de meteoritos provienen de asteroides que se formaron a partir de la fragmentación de los núcleos de pequeños planetas. Constituyen el 5,7% de los meteoritos.

-Pétreos-ferrosos o litosideritos: Constan de una mezcla de material rocoso y ferroso, y constituyen el 1,5% de los meteoritos. Se subdividen en Pallasitas  y Mesosideritas.

Origen de los Meteoritos

Se piensa que los meteoritos son  residuos de las primeras etapas de formación del Sistema Solar, ya que la mayoría de ellos contienen cristales minerales que corresponden a  granos de polvo interestelar de la nube que gestó el Sistema Solar y que se condensaron en pequeños cuerpos llamados planetesimales.

Durante las primeras fases de la evolución del Sistema Solar, el material estelar se encontraba en constante colisión, aglomeración y fragmentación. Gradualmente los planetas que se fueron formando en el Sistema Solar atrajeron por gravitación a casi todos los planetesimales. Aquellos que sobraron se concentraron principalmente  en el llamado cinturón de asteroides, situado entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Ocasionalmente, la fuerza gravitacional de Júpiter altera la órbita de un asteroide, lanzándolo en una trayectoria excéntrica que puede cruzarse con la de la Tierra. Cuando esto ocurre, el escombro puede convertirse en un meteorito, el cual puede ser rocoso, metálico o mixto, según el tipo de planetesimal del que se deriva.

La caída de meteoritos sobre planetas y satélites era mucho más frecuente durante los primeros quinientos millones de años de existencia del Sistema Solar, cuando estos eran muchos más numerosos que ahora.

Si bien se piensa que la mayoría de los meteoritos son fragmentos provenientes de asteroides o cometas, actualmente estudios geoquímicos han demostrado que algunas rocas de la Antártida provienen de la Luna y de Marte, desde donde, presuntamente, fueron lanzadas por el impacto explosivo de asteroides.

 

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