
Es el segundo planeta del Sistema Solar y, en cuanto a su tamaño, masa, densidad y volumen, es el más parecido a la Tierra. Visto desde la Tierra, es el astro más luminoso del cielo, después del Sol y de la Luna. Puede verse luego de la puesta del Sol o antes de su salida a no mucha distancia de éste.
Venus no posee campo magnético y por lo tanto no tiene magnetósfera, quizás producto de su lenta rotación. Tampoco tiene satélites.
La superficie de Venus se encuentra cubierta por un manto espeso de nubes tóxicas formadas por gotas de ácido sulfúrico. Debido al efecto invernadero es el planeta con la temperatura más alta del Sistema Solar, pudiendo alcanzar los 500 °C.
Su atmósfera es muy pesada y está compuesta mayoritariamente por dióxido de carbono y nitrógeno, ejerciendo sobre la superficie del planeta una presión 90 veces superior a la de la atmósfera terrestre. La gran abundancia de carbono genera un fuerte efecto invernadero, atrapando la energía térmica del Sol en los estratos atmosféricos cercanos a la superficie. El color del cielo es naranja brillante.
El período de rotación de Venus es de 243,2 días, mayor que el de traslación en torno al Sol, que es de 224,7 días. Este hecho es único en el Sistema Solar. Además, Venus rota en sentido retrógrado, opuesto al de su traslación en la órbita y al sentido de rotación de la mayoría de los planetas. Hasta ahora, se desconoce la razón de estas anomalías.
La superficie del planeta es rocosa y desértica, posee amplias llanuras atravesadas por enormes ríos de lava, y algunas zonas montañosas. Venus es el planeta más volcánico del Sistema Solar, y la composición de las rocas es similar a la de los basaltos terrestres de origen volcánico. Se pueden apreciar también los efectos de la erosión, pese a que los vientos superficiales son débiles, con velocidades promedio de 1 m/s.

Vista tridimensional del terreno venusiano, generada por computador a partir de imágenes de radar
En sus polos Venus posee zonas blancas, lo cual lleva a pensar en la existencia de hielo es su superficie. La superficie posee cráteres debidos al impacto de meteoritos de gran tamaño que no alcanzaron a ser desintegrados por la espesa atmósfera.

Imagen del crater Mona Lisa, tomada por la nave Magallanes de la NASA.
La estructura interna de Venus es parecida a la terrestre. Se cree que posee un núcleo líquido, un manto y una corteza rocosa, aunque se desconocen sus dimensiones exactas. Se cree que el núcleo es más pequeño que el de la Tierra.

Venus recibió su nombre en honor a la diosa del amor de los romanos, y es el único cuerpo celeste, además del Sol y de la Luna, que puede ser visto tanto de día como de noche. Se le conoce normalmente como la estrella de la mañana (lucero del alba) o estrella de la tarde.
Origen de Venus
Se cree que Venus y la Tierra se formaron en la misma época, a partir de la misma nebulosa. Es posible que Venus fuera similar a la Tierra en los tiempos de la formación del Sistema Solar, cuando el Sol era aproximadamente 30% menos luminoso que ahora. Sin embargo, cuando la potencia de la radiación solar se incrementó, Venus sufrió un aumento considerable de temperatura en la superficie, ocasionando la evaporación de sus océanos y el escape de los carbonatos de las rocas hacia la atmósfera. Esto habría originado una gruesa capa de gases venenosos en la atmósfera y el consecuente efecto invernadero, llegando así a alcanzar las altísimas temperaturas actuales.
Datos de Venus
Masa 4,8 * 1024 kg
Densidad media 5,25 g/cm3
Radio ecuatorial 6.052 km
Distancia media al Sol 108.200.000 km
Período de rotación 243 días
Período de traslación alrededor del Sol 224,7 días
Temperatura media superficial 482 °C
Gravedad superficial en el ecuador 8,87 m/s2
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